Toma Tus Decisiones En El Señor

“PON TU VIDA EN LAS MANOS DEL SEÑOR, CONFÍA EN ÉL, Y ÉL VENDRÁ EN TU AYUDA” (Salmo 37:5).

Cuanto menos nos complicaríamos nuestras vidas si al tomar decisiones, antes lleváramos cautivos ante el Señor nuestros planes y pensamientos. Pero no, lastimosamente nos dejamos llevar por lo que nuestros ojos ven, nuestros oídos oyen y nuestra mente piensa que es lo mejor. Si lleváramos nuestras decisiones al Señor y se las pusiéramos por delante, Él nos ayudaría a saber primero, lo que hay en nuestro corazón, y segundo, nos ayudaría a conocer el por qué tomar esa decisión.

¿Recuerdas la historia de Lot cuando Abraham le dijo que era mejor que se separaran? Abraham le dijo: “Ahí está toda la tierra para que escojas… Si tú te vas al norte, yo me iré al sur, y si tú te vas al sur, yo me iré al norte” (Gé 13:9). Dice la lectura que: “Lot miró todo el valle del río Jordán y vio que el valle tenía bastante agua y que esa tierra era como el jardín del Edén. Fue así como Lot decidió irse a vivir a las ciudades del valle, muy cerca de la ciudad de Sodoma” (Gé 13:10-13).

Lot se dejó llevar por lo que sus ojos vieron y no llevó cautivo sus pensamientos a Dios, y así terminó viviendo en la ciudad de Sodoma, sometido a todo tipo de aberraciones y desenfreno. Abraham en cambio, actuó diferente. Dice la lectura que, “Después que Lot se fue, el Señor le dijo a Abraham: Desde el lugar donde estas, mira bien al norte y al sur, al este y al oeste; Yo te daré toda la tierra que ves, y para siempre será tuya y de tus descendientes” (Gé 13:14-15).

¿Ves la diferencia? Lot tomó su propia decisión sin esperar la instrucción de Dios; Abraham, en cambio, esperó esa instrucción de Dios quien le dijo: ‘Yo te daré toda la tierra que ves’. Esa era la voluntad de Dios; esa era la tierra que Él quería darle en herencia a Abraham, y éste fue bendecido. Lot, en cambio, al no buscar la instrucción de Dios y dejado llevarse por lo que sus ojos vieron, terminó en el peor lugar.

Algunas personas temen tanto tomar un mala decisión que mejor optan por no hacer nada, y si lo hacen, lo hacen mal pues no consultan a Dios antes de tomar su decisión y así terminan equivocándose como se equivocó Lot.

Vivir la vida a plenitud quiere decir ‘comunicarse con Dios cada día’ y seguir dando un paso tras otro con su dirección, sin importar los obstáculos, sabedores que es Dios quien nos lleva por el camino correcto y nosotros debemos de confiar en Él.

Que Dios, el Dios de Abraham les bendiga en este día y los conduzca por sus sendas de justicia y amor.