Te Seguiré Donde Quiera Que Vayas

“JESÚS, AL VERSE RODEADO POR LA MULTITUD, DIO ORDEN DE PASAR AL OTRO LADO DEL LAGO. ENTONCES SE LE ACERCÓ UN MAESTRO DE LA LEY, Y LE DIJO: –MAESTRO, TE SEGUIRÉ DONDE QUIERA QUE VAYAS… JESÚS LE CONTESTÓ: –LAS ZORRAS TIENEN CUEVAS Y LAS AVES TIENEN NIDOS, PERO EL HIJO DEL HOMBRE NO TIENE DONDE RECOSTAR LA CABEZA” (Mateo 8:18-2O).

En este texto se nos propone un modelo, una disposición en el seguimiento de Jesús. Es un discípulo, o un pretendido discípulo de Jesús, que, cautivado por las palabras, quiere seguir al Maestro, quiere imitar su modo de ser y de vivir, dedicarse, como Él, a la propagación del Reino de Dios entre la gente.

En la lectura, encontramos a dos pretendientes seguidores, pero asolo hablaremos del primero. Este primer pretendiente denota una disposición inmejorable, que se desprende de sus palabras: “Te seguiré donde quiera que vayas”. Su expresión es rotunda, sin amortiguaciones, sin excusas, sin timideces; una actitud noble y generosa. ¿Qué lo motivó a tomar esta resolución? Antes que nada, el llamado interno del Señor, quizá explicado con aquella palabra: “Sígueme”.

También nosotros escuchamos un día ese mismo llamado del Señor: Fue Dios el que nos eligió para este modo concreto de ser y de servir, en conformidad con la vida del Señor Jesús. La iniciativa la tomó Dios, aún sin quizá notarlo nosotros; pero ahora que estamos iluminados por la luz de la fe, sabemos que así fue y debemos postrarnos ante la infinita bondad de nuestro Dios que nos “eligió y nos predestinó” para hacer efectivo su Reino en este mundo… Y nosotros respondimos lo mismo que aquél discípulo: “Te seguiré donde quiera que vayas”. ¿Y será que esto es así? Quizá lo vamos siguiendo; con mayor o menor fidelidad y compromiso, pero lo vamos siguiendo.

El seguimiento de Jesús jamás será fácil, todo lo contrario, siempre será exigente y así se lo expone el Señor y se lo manifiesta al maestro de la ley, con el ejemplo de los animales: “–Las zorras tienen cuevas y las aves tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde recostar la cabeza” (v.20). Con estas palabras Jesús quería decirle que el seguirlo iba a significar no poder darse reposo. El verdadero seguidor de Cristo, lo mismo que su Maestro, sabe que no tiene donde reclinarse, es decir, no deberá tener momento de reposo, no se deberá dar así mismo reposo, pues esa es su misión como apóstol: ir y venir a todas partes, llevando la Buena Noticia de la salvación a todas las gentes.

En este día, hagamos un alto en el camino y reflexionemos acerca de nuestro seguimiento a Cristo; convendrá reflexionar sobre las condiciones que el Señor nos exige para seguirlo y darnos cuenta si verdaderamente lo estamos siguiente como Él así lo pide o, nos hemos acomodado a reposar constantemente y a darnos descanso; eso solo tú y el Señor lo saben.