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Preocuparse no es pecado, pero cuidado…

  1. preocuparse
  1. preocuparse

Las primeras tres razones para pedir al Señor son:

  • Peticiones de dinero: pagar préstamos, que las ventas suban, vender propiedades, conseguir trabajo, etc.
  • Sanación de enfermedades.
  • Conversión de familiares, unión de familias desquebrajadas, y por ¡Protección!

Esto refleja miedo a:

  • Perder lo material,
  • Perder la salud y por lo tanto la vida, propia y de seres queridos
  • Perder la seguridad y estabilidad personal.

La palabra PREOCUPARSE se puede desglosar en el prefijo “PRE” = Antes de, y en “Ocuparse” Es decir, ocuparse antes de…sufrir, antes de…ofuscarse, etc.

No en balde usamos tanto en la comunidad, el dicho: “Hermano no se Preocupe,… mejor Ocúpese”.

Existen tres respuestas normales cuando las cosas se salen de nuestro control:

  1. Duda
  2. !ue pase por nuestra mente reclamar a Dios o hacernos preguntas como:
    • ¿Dónde está Dios, porque NO ME AYUDA?
    • ¿Si Dios es amor porque me siento tan solo?
    • ¿Por qué no sentimos su consuelo ni su presencia?
  3. Tener expectativas de Dios irreales, Creemos que Dios debe aliviar o quitar las circunstancias que originan nuestra preocupación; pero Dios nunca ha hecho esa promesa.
Sn Jn 16,33

Os he dicho estas cosas
Para que tengáis paz en mí.
En el mundo tendréis tribulación.
Pero ¡ánimo!:
Yo he vencido al mundo.

La preocupación se presenta en tres estados:

  • Inicial
    • Cuando creemos que algo malo, nocivo, en contra de nuestros intereses y/o expectativas sucederá
    • Cuando sentimos que estamos perdiendo o hemos perdido el control sobre las circunstancias
  • Obsesiva
    Cuando perdemos la Paz, cuando no podemos sacarla de nuestra mente
  • Miedo
    Es una reacción emocional caracterizada por sentimientos desagradables, generalmente intensos, y por un deseo de huir u ocultarse.

    • EL MIEDO NOS PARALIZA
    • Nuestro miedo genera enojo
    • El miedo nos hace huir
    • Sentir miedo no es pecado, la emoción del miedo no es pecaminosa, pero lo que hacemos con esa emoción, la forma en que actuamos o lo que el miedo hace en nosotros nos lleva a pecar.

“PREOCUPARSE NO ES PECADO, PERO CUIDADO…”

Para enfrentar las preocupaciones de este mundo debemos conocer y confiar en 3 aspectos poderosos de Dios:

  1. 1. La Divina Providencia.
    Él tiene el control, esto significa que el mundo y nuestras vidas no están regidos por los caprichos del destino, el azar o la suerte.

    
    Sn MAT 6, 25-31
    
    «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, 
    ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, 
    y el cuerpo más que el vestido?
    Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; 
    y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? 
    Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, 
    añadir un solo codo a la medida de su vida? Y del vestido, 
    ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; 
    no se fatigan, ni hilan.
    Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.
    Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, 
    Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? 
    No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, 
    ¿con qué vamos a vestirnos?
  2. Las Promesas de Dios hacia nosotros
    Dios no miente, él es fiel a sí mismo y por lo tanto a sus promesas, si El no pudiera cumplirlas no sería Dios. Las promesas se cuentan por miles en la Biblia

    Heb 13: 5c-6
    ...pues él ha dicho: No te dejaré ni te abandonaré; 
    de modo que podemos decir confiados: El Señor es mi ayuda; no temeré. 
    ¿Qué puede hacerme un hombre?
  3. El Poder de Dios
    • El poder de Dios nos permite superar la parálisis que nos puedan causar las preocupaciones. Nos permite hacer lo correcto cuando las preocupaciones nos impulsan a hacer lo incorrecto
    • El poder de Dios nos permite ver a Jesús en medio de la tormenta
    • El poder de Dios nos permite avanzar aun cuando nuestras preocupaciones se vuelvan realidad; no se inquieten por nada, ¡El Señor nos ama!
    • ¿Estás dispuesto a confiar en Dios? Ya no te preocupes, ¡ocúpate! Descansa en esa confianza, en ese Dios Todopoderoso.
Sn LUC 21:34-36

”Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez
y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes

como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.

Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo
lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el hijo del hombre”.
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