Nacidos Con Capacidades

“HICISTE BIEN, ERES UN EMPLEADO BUENO Y FIEL; YA QUE FUISTE FIEL EN LO POCO, TE PONDRÉ A CARGO DE MUCHO MÁS. ENTRA Y ALÉGRATE CONMIGO” (Mateo 25:21).

Cuando fuimos formados en el seno de nuestra madre, el Espíritu Santo colocó en nosotros muchas capacidades que ni siquiera imaginamos.

La mayoría de las personas mueren sin haber desarrollado una mínima parte de todas esas capacidades que el Espíritu Santo les regaló. Porque esas capacidades son como semillas de cosas buenas que necesitan de nuestra decisión y de nuestra total cooperación para desarrollarse en toda su plenitud.

Es una pena que tantas cosas bellas queden atrofiadas y escondidas, enterradas por nuestra falta de interés porque servirían para mejorar el mundo a nuestro alrededor. Por tanto, invoquemos al Espíritu Santo para que podamos explotar toda esa potencia de vida, toda esa potencia de luz y de bien que llevamos dentro; para que no nos despreciemos a nosotros mismos ni pensemos que tenemos poco para dar.

No vamos a ser más fuertes si nos guardamos todas esas capacidades, al contrario, porque las cosas más hermosas que llevamos dentro de nosotros sólo se desarrollan si las ejercitamos y las compartimos con los demás. Entonces, seremos débiles y más pobres si las dejamos escondidas y enterradas y no las ofrecemos al mundo; pero, si las desarrollamos y las ofrecemos al mundo, entonces seremos como ese empleado bueno y fiel que puso a trabajar sus talentos y recibió el premio justo.

Demos gracias al Espíritu Santo, que nos ha llenado de riqueza interior, y pidámosle que nos fecunde con su gracia para que desarrollemos todo lo que ha puesto en cada uno de nosotros… Qué así sea.