Mirando el Dolor Dentro del Cuadro

“QUERIDOS… NO SE EXTRAÑEN DE VERSE SOMETIDOS AL FUEGO DE LA PRUEBA, COMO SI FUERA ALGO EXTRAORDINARIO. AL CONTRARIO, ALÉGRENSE DE TENER PARTE EN LOS SUFRIMIENTOS DE CRISTO, PARA QUE TAMBIÉN SE LLENEN DE ALEGRÍA CUANDO SU GLORIA SE MANIFIESTE” (1 Pedro 4:12).

A menudo es difícil ver a Dios obrando por anticipado en nuestras vidas porque estamos demasiado centrados en el hoy. Nos volvemos impacientes porque queremos que nuestra situación cambie ahora mismo; queremos un milagro —si no hoy, definitivamente tiene que se en esta semana. Esto es parte de nuestra naturaleza.

La Biblia es clara en esto: Dios, a menudo hace su mejor trabajo durante un largo período de tiempo. De hecho, la Biblia describe a Dios como alguien que a menudo hace su mejor trabajo a lo largo de algunas generaciones, no de algunas horas. Pero esto no debe ser motivo para desilusionarnos y mucho menos para perder la esperanza.

Esperar en el tiempo de Dios puede ser muchas veces frustrante, especialmente cuando te encuentras ingresado/a en un hospital por una enfermedad, o cuando te hayas en el vestíbulo del hospital preguntando por tu hijo/a que está en cirugía pues acaba de sufrir un accidente, o cuando te encuentras hojeando anuncios clasificados después de haber perdido tu trabajo.

Pero Dios puede ver el cuadro completo, por lo que Él no está tan preocupado como nosotros por una solución a corto plazo. Una vez que aprendemos a asimilar y a aceptar esto, podemos desarrollar un tipo especial de paciencia que afirmará: “Bueno, se que no puedo entender por qué ocurre esto, pero estoy seguro que hay una razón para ello. Tal vez me de cuenta de eso mañana; tal vez lo averigüe en cinco, diez, quince o veinticinco años más; o puede que no lo sepa hasta que muera. Pero se que un día todo esto tendrá sentido. Hasta que así sea, me voy a relajar confiando en Dios, abandonando y poniendo este problema en las manos de Dios”.

No sé por lo que puedas estar pasando ahora mismo, pero, ¿puedo recordarte algo? Si eres un seguidor de Jesús, un día tu vida terminará, y Dios te dará la bienvenida a Su presencia para siempre. Cuando eso suceda, creo que Dios nos llevará a cada uno de nosotros a un lado y nos dirá: “Te voy a mostrar algo. ¿Ves la parte de atrás de esta vieja alfombra con todos los nudos, la suciedad, el polvo, la decoloración y el desgaste? Esa fue tu vida en la tierra. ¿Te acuerdas cuando perdiste a tu hijo/a ¿Recuerdas cuando tus padres se divorciaron? ¿Recuerdas cuando tu cónyuge te dejo? ¿Te acuerdas de esos sentimientos de depresión? ¿Recuerdas lo horrible que fue que te amputaran la pierna a causa de la diabetes? ¿Recuerdas lo doloroso y angustiante que fue pasar por todo aquél tratamiento de tu cáncer?”.

Entonces, creo que Dios va a mirarte con una sonrisa tan amplia como la salida del sol, dará la vuelta a la alfombra, y dirá: “Esto es lo que estaba haciendo a través de ti. Mira el cuadro completo. Mira a todas las personas que fueron cambiadas a causa de aquello por lo que tú pasaste. Mira todos esos ricos colores, patrones, y texturas de tu vida que están más allá de lo que nadie ha visto nunca antes. Gracias por soportar el dolor. Gracias por ser fiel. Gracias por no darte por vencido cuando tenías todas las razones para hacerlo. Esto es lo que estaba haciendo por anticipado en tu vida”.

La reflexión de hoy resulta sumamente atinada si enfrentamos las pruebas que hoy atravesamos desde una perspectiva eterna y con propósito. Si bien casi nunca podemos entender el por qué tenemos que enfrentar ciertas situaciones difíciles ó períodos de crisis, la verdad es que el pretender comprenderlas en nada cambiaría nuestro sufrimiento…aunque en el momento, todos le hacemos esa pregunta a Dios: ¿Por qué? Pero si abrazamos con fe a nuestro Señor y Su Palabra, entonces, tendremos paz al saber que, aunque nosotros no entendemos, Dios está haciendo una buena obra en y a través de nosotros… y eso debiera sernos motivo para alegrarnos en medio de la prueba y mirar con fe nuestro futuro.

Ánimo pues, deposita en las manos de Dios todas tus cargas y no te desanimes, al contrario, dale gracias a Él y alábalo con un corazón alegre, así podrás apresurar el milagro que tanto anhelas recibir.