MINISTERIO
DE MISERICORDIA

  • “…Nunca dejará de haber necesitados en la tierra, y por eso yo te mando que seas generoso con aquellos compatriotas tuyos que sufran pobreza y miseria en tu país…”

    Deuteronomios 15 7-11

    Ministerio de Misericordia, Nacido del Corazón de Dios

    La misión del Ministerio de Misericordia es asistir a los más pequeños del Señor, llevándoles consuelo, ayuda y la buena nueva del evangelio a aquellos que viven aislados por nuestra sociedad en cárceles, orfanatos, asilos o en las calles.

    El Ministerio está segmentado en 7 brazos que atienden de forma particular las necesidades de los hijos de Dios. Los brazos son:

    Oración y Ayuno, Ayúdanos a Ayudar, Ventana al Cielo, Madre Teresa de Calcuta, Lázaro y Lazarito, Vivero de Jesús, Galaad y María Magdalena.

    Algunos han crecido de tal forma que se han expandido a Santa Ana y Cojutepeque y Sonsonate.

  • Brazos del Ministerio de Misericordia

    Oración y Ayuno

     

    Brazo Oración y Ayuno

    “…allá donde escuchen el toque de trompeta, únanse a nosotros, y nuestro Dios luchará a nuestro lado…”
    Nehemías 4, 1 – 20

    El primer brazo del ministerio fue Oración y Ayuno, el cual es el pilar de todo lo que se hace y de lo que falta por hacer. Platicar con Dios y escuchar sus instrucciones amorosas permite conocerlo, amarlo, cumplir sus mandatos, encontrando en él el refugio perfecto.

    El brazo está conformado por un grupo de hombres y mujeres de oración profunda, comprometidos con su servicio. En cada uno de los grupos de la Comunidad, existen encargados de este brazo, quienes se mantienen alerta de las peticiones de sus hermanos, para luego y canalizarlas a través de diversos medios, para que todos nos mantengamos en oración constante, pidiendo por la necesidad de los demás.

    ¿Quieres que oremos por ti? Haz click Aquí

    Ayudanos a Ayudar

     

    Brazo Ayúdanos a Ayudar

    “…Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron…”
    San Mateo 25, 34 -40

    El brazo Ayúdanos a ayudar comenzó en un cuarto de 8 mts. cuadrados en una casa junto al Colegio San Pablo, con un puñado de víveres recogidos en donación.

    Buscando dónde colocar estas donaciones, la Comunidad comenzó a identificar a hermanos con necesidades materiales con quienes se inició lo que ahora conocemos como las Canastas Básicas, que proveen de alimentos como granos, aceite, leche y artículos de uso personal a familias necesitadas, sin trabajo.

    Con el paso del tiempo, las donaciones fueron tan abundantes que fue necesario crear la Distribuidora Juan Pablo II, que se encarga de administrar todo lo que se recibe. Aquí los hermanos realizan un servicio fundamental: ordenar y organizar los productos, revisar fechas de vencimiento, pesar los cereales y armar las canastas.

    Dios ha multiplicado de tal forma lo que se recibe que a la fecha, la comunidad lleva canastas y donaciones a 52 lugares, entre orfanatos, asilos, hogares, sacerdotes, comedores públicos, seminarios, parroquias, hospitales, cárceles y otras más, además de familias en situación económica precarias.

    De la Distribuidora, también parten los alimentos que se reparten en el brazo Madre Teresa de Calcuta.

    ¿Quieres colaborar con alguna donación?

    Llama a los teléfonos: 2319-3636 y 2263-0308

    Ventana al Cielo

    Brazo La Ventana al Cielo

    “…Por ese camino volverán los libertados, los que el Señor ha redimido; entrarán en Sión con cantos de alegría, y siempre vivirán alegres. Hallarán felicidad y dicha, y desaparecerán el llanto y el dolor…”
    Isaías 35, 1-10

    En Julio del 2003, Dios inició un nuevo proyecto, esta vez dirigido a llevar consuelo y esperanza a los ancianos a quienes veía como niños, algunos olvidados, llegando al final de su vida sin haber conocido a Cristo.

    Se identificó la Ciudadela Ignacio Díaz Sol como el lugar indicado para iniciar. En la primera visita, se eligió el nombre para este nuevo brazo:La Ventana al Cielo.

    Aquí, ancianitos de 90 años o más, le han entregado su vida al Señor. Luego de vivir toda una historia lejos de él, en pecado, en amarguras, sin el amor y la paz que sólo provienen de Dios, estas personas tienen una oportunidad de disfrutar de la vida eterna junto a él.

    A la fecha, la Comunidad visita tres asilos ubicados en San Salvador, Santa Ana y Cojutepeque. Además se realizan retiros con los ancianitos, quienes a pesar de las dificultades que ya les representa la edad, están atentos a las charlas y especialmente al momento de entregar el timón de sus vidas al Señor.

    Madre Teresa

    Brazo Madre Teresa de Calcuta

    “…Nunca dejará de haber necesitados en la tierra, y por eso yo te mando que seas generoso con aquellos compatriotas tuyos que sufran pobreza y miseria en tu país…”
    Deuteronomios 15 7-11

    En una ocasión, un matrimonio de hermanos que vivían en Santa Tecla, y que se dedicaban al negocio de alimentos, pasaron por una esquina de esa ciudad y vieron un puñado de indigentes, preparándose para pasar la noche en completa soledad y a la intemperie.

    Ambos tuvieron una idea: dispusieron hacer unos panes para llevarles a esas personas, los cuales recibieron el regalo con mucha alegría.

    Los hermanos regresaron y contaron con mucho entusiasmo a la Comunidad lo que habían hecho, sin saber que estaban dando la pauta para la creación de uno de los Ministerios más emblemáticos de la Comunidad: Madre Teresa de Calcuta.

    El primer lugar que se visitó fueron los portales de Santa Tecla. Posteriormente se identificaron lugares en San Salvador para llevar los alimentos, que en ese entonces se cocinaban en casas de los servidores.

    Arroz, frijoles, un trozo de queso y tortillas fue el plato original que se entregó a las personas. La acogida fue tan grande que cada vez eran más las personas que semanalmente esperaban ansiosos la llegada del “Carro de Fuego” por lo que pronto fue necesario realizar dos visitas semanales.

    Actualmente se reparten un promedio de mil 200 platos de comida, distribuidos de la siguiente manera: San Salvador, días jueves y sábado más de 350 platos cada día; Santa Ana, sábados más de 250 platos y Cojutepeque, los días sábados más de 200 platos.

    Lázaro y Lazarito

    Brazo Lázaro y Lazarito

    “Jesús le dijo entonces: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que todavía está vivo y cree en mí, no morirá jamás.”
    San Juan 11, 25 – 26

    Este brazo, nació a finales del 2003, con el objetivo de llevar esperanza a los enfermos, a aquellos quienes física y emocionalmente, están sufriendo.

    El primero lugar que se visitó, y que continúa siendo parte de los servicios de todos los sábados es el Hospital Rosales.

    Aquí, los hermanos llegan hasta las camas de los enfermos, imponen manos sobre ellos y oran, con la fe puesta en el Señor que sanarán sus padecimientos. En esas camas, también hay muchos que toman la decisión de realizar la oración de entrega, para que sea Dios quien rija sus vidas.

    Como todos los anteriores, este brazo posee muchísimos testimonios de personas que han sanado milagrosamente, o bien, de aquellos a los que Dios regala una paz incomprensible para aceptar su voluntad y vivir una nueva vida junto a él.

    De igual forma Dios nos ha enviado a orar por los niños en el Hospital Bloom, donde también los sábados, se lleva el consuelo y amor de Dios a los esos pequeños internos y a sus familias.

    Vivero de Jesús

     

    Brazo El Vivero de Jesús

    “El más importante en el reino de los cielos es el que se humilla y se vuelve como este niño. Y el que recibe en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí.”
    San Mateo 18, 4 – 5

    Este brazo nació en el Hogar Divina Misericordia quienes al día de hoy sábado a sábado reciben la visita de los hermanos de la Comunidad, llevándoles alabanza, compañía y el amor de Dios a través de un abrazo.

    El Vivero de Jesús también funciona en el Hogar Mensajeros de la Paz, en Cárcel de Mujeres en Ilopango y en las Casas de la Comunidad donde los hijos de los hermanos de la Comunidad se reúnen cada sábado, y conocen más del Señor.

    El lugar más reciente al cual hemos dado cobertura es el Hogar Reina Sofía, que recibe a niños con VIH, que han sido rechazados por sus padres, encontrados en basureros o abandonados en la puerta del Hospital. De este lugar, han sido declarados sanos dos pequeños, que se han convertido en fieles muestras del poder actuante de Dios.

    Cárceles

    Brazo Cárceles:

    Galaad y María Magdalena

    “…Pero levántate, ponte de pie, porque me he aparecido a ti para designarte como mi servidor y testigo de lo que ahora has visto y de lo que todavía has de ver de mí…”
    Hechos 26, 16 – 18

    También a las prisiones nos ha mandado el Señor. El brazo de Cárceles nació en el año 2002, en Apanteos, con el objetivo de llevar esperanza a aquellos a quienes se les ha descubierto cometiendo un pecado, y han tenido que pagar una pena por él. Al siguiente año, se comenzó a visitar Cárcel de Mujeres.

    En ambos lugares la batalla es constante, pues se trata de ir y arrebatarle al lobo la presa. A pesar de eso, Dios ha permitido que en ese encierro y bajo esas circunstancias, cientos de personas le conozcan y se vuelvan a él, y que vivan en libertad, proclamando a Dios como Rey de sus vidas.

    Quienes han tenido la oportunidad de servir en las cárceles, han vivido la experiencia de encontrarse con gente libre, gente de oración, gente de una fe contagiante, que vive y acepta con gozo su situación.

    En cada uno de estos centros penales se realizan tres retiros al año, en los que llegamos a más de 400 personas que se encuentran con Cristo en ese lugar.

    En una de las paredes de la capilla donde se reúne el brazo María Magdalena, de Cárcel de Mujeres, hay una leyenda que dice “estando preso, viniste a verme”. Ha sido hecho por las internas, en gradecimiento a todo aquel que entra a ese lugar, y se toma el tiempo de compartir con ellas.