Mi Libertad En El Espíritu Santo

“PORQUE EL SEÑOR ES EL ESPÍRITU; Y DONDE ESTÁ EL ESPÍRITU DEL SEÑOR, ALLÍ HAY LIBERTAD”
(2 Co 3:17).

Mi libertad sin el Espíritu Santo es pura apariencia, porque Él es la libertad plena del ser humano. Donde está el Espíritu Santo presente, hay vida, y si Él se retira, todo desaparece, sobre todo, nuestra verdadera libertad.

Pero además, mientras más presente esté el Espíritu Santo con su gracia, con su impulso, con su amor y con su poder, más libre somos, porque Él es pura libertad. Si no dejamos que Él nos impulse, entonces nos dejaremos impulsar por nuestros propios deseos, por nuestras insatisfacciones, por nuestra necesidad de poseer, y así, cada vez necesitaremos más cosas para sentirnos bien, y al final nada nos conformará.

Por eso, en lugar de ser libres, nos volvemos en unos tristes esclavos de nuestros impulsos y deseos naturales, y nos convertimos en unas veletas descontroladas que se mueven donde nos lleva el viento y, es así que terminamos perdiendo nuestra libertad. ¿Quién puede decir que tiene un corazón libre si está infectado y ahogado por los rencores, por las tristezas, por los deseos egoístas, por el orgullo, y nunca nos sentimos satisfechos y poco a poco vamos perdiendo la alegría en ese dolor de la insatisfacción?… ¿No crees que es mejor buscar la libertad del Espíritu Santo?

Para alcanzar la verdadera libertad tenemos que ser completamente sinceros ante el Señor, reconocer que estamos atados a diversas esclavitudes, desenmascararlas con toda claridad y reconocer también que todavía no estamos dispuestos a entregar esos venenos. Solo debemos comenzar pidiendo al Espíritu Santo la gracia de desear la verdadera libertad interior que solo Él nos puede dar. Así, poco a poco irá surgiendo en nosotros el deseo profundo y sincero de entregar esas esclavitudes. Entonces el Espíritu podrá hacernos libres, para que recuperemos la alegría, el dinamismo, la paz y la armonía de nuestras vidas.

Aunque nosotros todavía no sepamos cómo, y aunque le tengamos miedo a la novedad, el Espíritu Santo se encargará de hacernos alcanzar los mejores momentos de nuestra vida; porque sólo los que tienen la libertad del Espíritu pueden ser auténticamente libres y felices.

“Cristo nos dio libertad para que seamos libres. Por lo tanto, manténganse ustedes firmes en esa libertad y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud” (Gál. 5:1).