¿Luchando Con Un Goliat?

“EL SEÑOR, QUE ME HA LIBRADO DE LAS GARRAS DEL LEÓN Y DEL OSO, TAMBIÉN ME LIBRARÁ DE LAS MANOS DE ESTE GIGANTE [FILISTEO]” (1Samuel 17:37).

Con mucha frecuencia, se presentan dificultades inesperadas en nuestras vidas y de muchas formas, y éstas dificultades se tornan amenazantes, retadoras y desestabilizadoras para nosotros y nuestro entorno.

Pero la pregunta clave cuando aparecen estas dificultades es: Cuando te enfrentas a un problema que parece un gigante amenazador como Goliat, ¿de qué manera respondes ante él? ¿Respondes negativamente pensando: “es demasiado grande para superarlo y vencerlo” o, respondes en positivo como habrá pensado David al ver al gigante: “es demasiado grande como para que falle el tiro”?

De la misma manera puedes ver tú a tus gigantes: demasiado grandes para superarlos y vencerlos o, demasiados grandes como para que falles tu tiro de la mano de Dios.

En ti están las fuerzas de David para vencer los Goliat que se presenten a lo largo de este día, mañana o en cualquier momento de tu vida; tarde o temprano bajarán y amenazantemente te retarán. ¿Qué vas hacer? ¿Cómo vas a reaccionar? ¿Reaccionarás como reaccionó el rey Saúl y los israelitas al ver el tamaño del amenazante gigante?: “Al oír Saúl y todos los israelitas las palabras del filisteo, perdieron el ánimo y se llenaron de miedo” (1 Sam 17:11). ¿Perderás tus ánimos y te llenarás de miedo?

Esa fuerza para vencer a tu Goliat solo la recibes del Señor tu Dios que hizo el cielo y la tierra; solo tienes que clamar por ella para que tu vida sea inundada del poder interior que proviene de lo alto, y entonces verás que los problemas “gigantes” se irán reduciendo, y aquello que te preocupaba o angustiaba se convertirá en arena porque tú vas contra ese gigante en el nombre Todopoderoso del Dios de los ejércitos de Israel, y el Señor te entregará en tus manos a ese Goliat.

Así todo el mundo sabrá que hay un Dios en medio de nosotros; todos sabrán que el Señor no salva con espada ni con lanza… Recuerda que las batallas son del Señor, y Él entregará en tus manos a cada uno de los enemigos que se levanten contra ti… Bendito sea Dios.

Que el Dios Todopoderoso que pelea nuestras batallas les bendiga en este día y siempre.