La Voz del Pastor

“YO SOY EL BUEN PASTOR. ASÍ COMO MI PADRE ME CONOCE A MÍ Y YO CONOZCO A MI PADRE, ASÍ TAMBIÉN YO CONOZCO A MIS OVEJAS Y ELLAS ME CONOCEN A MÍ”

Cuenta una anécdota que durante la Primera Guerra Mundial, en las regiones del Oriente, un grupo de soldados que buscaba un botín intentaba llevarse un pequeño rebaño de ovejas que pertenecía a un pastor de Palestina.

El pastor se hallaba dormitando bajo el sofocante calor del sol de medio día cuando, de repente, se dio cuenta que aquellos soldados trataban de robarse su rebaño de ovejas. No había esperanza alguna de que él solo pudiera impedir el robo, pero de súbito, le vino una idea: Se puso de pie al otro lado de un barranco, y con las manos puestas alrededor de su boca, lanzó un agudo sonido, una llamada muy peculiar suya y con la cual acostumbraba a recoger sus ovejas para llevarlas de regreso al redil.

Tan pronto como su voz llegó al otro lado del barranco, las ovejas, abruptamente, levantaron sus cabezas al mismo tiempo, pues, habían reconocido la voz de su pastor. El pastor siguió llamándolas, y ellas dieron media vuelta y de prisa se lanzaron en carrera barranco abajo en dirección al pastor, sin que los soldados consiguieran detenerlas en su trepidante huida para ponerse a salvo… A los poco minutos, las ovejas se habían reunido alrededor de su pastor, el cual, apresuradamente, se las llevó a un lugar seguro.

En ocasiones nos dejamos deslumbrar por las cosas que nos ofrece el mundo y, sintiéndonos autosuficientes y seguros de poder conducir nuestras vidas por si solos, nos exponemos al saqueo y al robo de nuestras almas en manos de los ladrones de este mundo; falsos amigos, falsas relaciones, falsos ideales, falsas riquezas. Nos vamos detrás de falsas promesas de riquezas, de éxito, de poder y de cientos de cosas más que nos deslumbran y empezamos, poco a poco, a alejarnos del pastor y de quien ya no reconocemos su voz.

Pero Dios, en su infinita misericordia, vuelve a llamarnos con su dulce voz por medio de nuestro pastor/a tratando de alejarnos del peligro, pero, depende de cada uno de nosotros el escuchar y reconocer su voz, saber reconocerla y cambiar nuestra dirección hacia lugar seguro.

Conocer la voz del pastor implica ver en él al Pastor de pastores que es Jesús. Implica que lo busquemos para escuchar en él/ella la voz del buen Pastor que es Jesús. Conocer la voz del pastor implica obedecerlo/a y ser sujetos en amor y humildad.

¿Conoces tú la voz de tu pastor/a? Si aún te cuesta diferenciar su llamado, te invito a pasar más tiempo con él/ella y permitir que te lleve a lugares seguros, a descansar en verdes pastos y te guíe a arroyos de tranquilas aguas para que te de nuevas fuerzas… Tú pastor/a siempre te llevará a lugares seguros porque es el mismo Jesús quien lo hace por medio de él/ella.

 No saber reconocer y oír la voz de tu pastor/a, o ignorarla, es ignorar la voz de Jesús y eso, podría traer consecuencias devastadoras para tu vida.