La Verdadera Libertad

“…DONDE ESTÁ EL ESPÍRITU DEL SEÑOR, ALLÍ HAY LIBERTAD” (2 Cor 3:17).

La libertad es un sueño y un proyecto, es algo que debe ser conquistado, alcanzado poco a poco con la gracia del Espíritu Santo.

Dice San Pablo que: “Donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad” .

Santo Tomás de Aquino lo explica así: “Cuanto más uno tiene la caridad [amor] tanto más tiene la libertad, porque donde está el Espíritu del Señor está la libertad. Quien tiene perfecta caridad [amor] tiene en grado eminente la libertad”.

¿Qué significa esto? Significa que nosotros no tenemos que comprar la amistad divina de Dios con nuestro buen comportamiento, porque esa amistad es infinitamente más grande que nuestras fuerzas. Es un regalo… Además, en el fondo, aunque no cometiéramos ningún pecado, no podríamos liberarnos del egocentrismo del corazón con nuestras propias fuerzas: “Sin embargo, el que mi conciencia no me acuse de nada, no significa que Dios me considere libre de culpa. Pues el que me juzga es el Señor” (1 Cor 4:4). Por lo tanto, no es tan importante el esfuerzo por cumplir cosas a cambio de dejarse llevar por el Espíritu Santo.

Si Él nos llena de su gracia, el corazón de reforma, y se nos hace espontáneo hacer obras de amor; ya no hacemos las cosas buenas por obligación, o para sentirnos importantes, sino porque surgen de modo libre y espontáneo del corazón transformado por el Espíritu Santo. Es bello poder amar así, servir así, libremente, bajo el impulso del Espíritu Santo de Dios.

Ven Espíritu Santo y libérame de las esclavitudes que enfrían el entusiasmo por hacer buenas obras, para que pueda evangelizar con libertad y servir a los demás con coraje y alegría inagotable… Amén.

Qué el Espíritu Santo llene sus vidas y sus corazones con su presencia, y en Él encuentren la verdadera libertad porque, el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.