La mujer que intervino en mi conversión

Hace unos días tuve una gran revelación sobre mi conversión y el rol que desempeñó la Santísima Virgen María para que se lograra el encuentro con su hijo, nuestro Señor Jesús.  Siendo sincero debo admitir que mi devoción por nuestra Madre había decaído mucho, por lo que le pregunté a Dios sobre ella, y recibí una respuesta inesperada.

Cuando era un niño me caractericé por ser muy inquieto y dado a las travesuras, por lo que mis notas de conducta nunca fueron buenas, sin embargo alrededor del cuarto grado, obtenía dieces en la materia de Religión, que impartían en mi colegio.  En ese tiempo a pesar de mis travesuras, no me dormía sin antes orar, y haciendo memoria, le oraba a una persona, a la Santísima Virgen.  Desde que nací, en mi cuarto tuve una imagen de la Virgen de Guadalupe, y me hincaba ante esa imagen y oraba por largo rato antes de dormir.  Ahora no recuerdo lo que decía, ni la coherencia de mi oración, si era egoísta o de petición, lo que sí recuerdo es que sentía que Ella me escuchaba.

Pasó el tiempo y poco antes de alcanzar la adolescencia empecé a extraviar mi camino, perdiéndome en el pecado y llegando al retiro de conversión a la edad de diecisiete años con una vida destruida y sin futuro, sin siquiera el recuerdo de mis oraciones de la niñez.

Recientemente le pregunté a nuestro Señor  ¿por qué me había llamado? Su respuesta siempre clara fue  “Porque te Amo”, después le pregunté sobre su madre, y la respuesta fue sorprendente, la revelación inesperada y el mensaje muy claro  “Ella me dijo que tú le amabas cuando eras niño”.  Mi corazón se llenó de sentimientos encontrados, primeramente de agradecimiento por su intercesión que tocó el corazón de  su hijo, y que sé, influyó en mi llamado, después alegría, de saber que Ella lo recordaba, pero finalmente, tristeza porque la revelación no fue  en presente, no me dijo que la amo, me dijo que la amaba cuando era un niño.

Después del retiro de conversión, recuerdo que no sabía siquiera rezar el Ave María y compré un libro de Teología Mariana, que me ayudó mucho a reencontrarme con Ella, sin embargo, mi relación no había vuelto a ser la misma de mi niñez.

Ante la revelación se generó un remolino en mi corazón, y le pedí perdón a la Santísima Virgen María, mi madre, por haberla tenido ignorada por mucho tiempo, le pedí perdón a nuestro Señor Jesús, pues a nadie le gusta que traten con indiferencia a su madre, y he iniciado un camino de reencuentro con Ella.  Ahora comprendo el valor de inculcarle a mi hijo la devoción Mariana, pues Ella está pendiente de nosotros siempre intercediendo y pidiendo a su hijo que como en las bodas de Caná, realice un milagro y nos llame a la conversión.

Si usted no siente un llamado a conocer o reencontrarse con nuestra Madre la Santísima Virgen María, le invito a que le pregunte a nuestro Señor Jesús sobre ella y cuál ha sido su obra hasta este día en su vida, sé que se sorprenderá de la respuesta y comprenderá que ese amor de madre que evidencian los evangelios, se ha mantenido y sigue brillando en nuestro tiempo y en cada una de nuestras vidas.

Jorge Méndez

Bendiciones.

*Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor.

Escrito en: