La Energía Del Espíritu Santo

“LOS QUE VIVEN CONFORME AL ESPÍRITU [SANTO] SE PREOCUPAN POR LAS COSAS DEL ESPÍRITU… PREOCUPARSE POR LAS COSAS DEL ESPÍRITU LLEVA A LA VIDA Y A LA PAZ” (Romanos 8:5-8).

Dentro de nosotros hay mucha energía que desperdiciamos en nuestros miedos, en nuestras tristezas, en envidias, y en otras tantas sensaciones inútiles. Pero esa energía despertada por las malas sensaciones, puede ser utilizada positivamente, porque el Espíritu Santo puede sanarla y convertirla en algo positivo, si aceptamos dar el paso que Él nos propone, que es “vivir conforme a Él”.

El miedo a lo desconocido o al futuro, por ejemplo, debe convertirse en un desafío positivo que nos estimule a prepararnos con entusiasmo para enfrentarlo con optimismo y esperanza, y no con miedo e incertidumbre. Es precioso ver cómo esa energía del miedo se convierte en esperanza y decisión, gracias a la acción del Espíritu Santo.

La tristeza puede convertirse en una actitud de profunda reflexión que nos permita descubrir los grandes valores de la vida, en lugar de buscar vencerla con entretenimientos vanos que solo nos distraen y nos apartan del verdadero camino a seguir.

La energía que se desprende en la envidia, y que es desgastante, también puede convertirse en algo positivo: en vez de envidiar a alguien por lo que ha logrado o por lo que es, podemos dejarnos movilizar por esa persona que envidiamos, y comenzar a tomar a esa persona como un estímulo para sacar lo mejor de nosotros mismos, pero, a nuestro modo y con nuestra propia misión e iniciativa, sin pretender copiar lo que el otro hace.

Y así, en toda energía que desperdiciamos en situaciones negativas, dejemos que el Espíritu Santo nos ayude a convertirla en algo positivo y para edificación nuestra.

Dejemos entrar al Espíritu Santo en esa energía interior que estamos utilizando mal para que Él nos enseñe a usarla bien, para convertirla en una fuerza positiva de vida y de crecimiento espiritual; siendo así que al preocuparnos por las cosas del Espíritu, éstas nos llevarán a la vida y a la paz.

Que Dios les bendiga en este día y que el Espíritu Santo nos lleve a vivir conforme a su acción divina.

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