Imagina

“PON TUS OBRAS EN LAS MANOS DEL SEÑOR Y TUS PLANES SE REALIZARÁN” (Prov. 16:3).

Cierra tus ojos por unos momentos e “imagina” que un ángel de Dios está a tu lado en estos momentos… Haz silencio… Quédate tranquilo y piensa en todos los problemas que te gustaría solucionar: Todo aquello que te angustia, que te hace llorar, que te oprime, que te preocupa, que te hace sufrir y te deja triste… Hasta tu miedo del futuro, tu miedo de equivocarte, de escoger el camino o la decisión equivocada…Piensa en todo eso…

Ahora, abre tu corazón e imagínate entregándole todo eso a Dios. Coloca tus manos en posición de entrega. Imagínate entregándolo todo ahora, como quien entrega un saco bien pesado de “cachivaches viejos” a otra persona para que se lo lleve.

Ahora, imagina todo lo bueno que tu quieres que suceda, o lo que ya haya acontecido en tu vida: Momentos de plena felicidad, de amistad, de cariño, de paz, de amor, de sonrisas… Coloca todas estas cosas buenas en tus manos e imaginariamente, haz el gesto de guardarlo en tu corazón… Pon todo eso bueno en tu corazón como se guarda una joya en una cajita… Coloca aquel tesoro guardado muy dentro de ti, y di “Gracias Señor”, con mucha fe y de corazón. Dale gracias a Dios por todo eso.

Agradece… por todo lo bueno que quedo y por todo lo malo que salió.

Ahora, cuenta hasta tres y respira bien profundo… Imagina que el ángel que estaba a tu lado voló y se llevó tus oraciones hasta Dios. Ahora imagina a Dios recibiéndolas y colocándolas a los pies de la Cruz de su Hijo amado.

Imagina todo eso tan hermoso y deja que DIOS te bendiga con su paz y su amor…

Este es un ejercicio que puedes hacer en tu oración cuando te sientas abatido/a por las circunstancias adversas de la vida. Es un ejercicio de “abandono” a la providencia divina del Todopoderoso… Hazlo, y verás que bueno es el Señor.