¿Hacer o Ser?… ¿Tener o Ser?

“AL HOMBRE LE PARECE BIEN TODO LO QUE HACE, PERO EL SEÑOR ES QUIEN JUZGA LAS INTENCIONES”… “EL QUE CONFÍA EN SUS RIQUEZAS, CAERÁ COMO HOJA SECA, PERO LOS JUSTOS REVERDECERÁN COMO LAS RAMAS” (Prov. 21:2 – 11:28).

Vivimos en el siglo de la “productividad incentivada”, los seres humanos nos estamos fijando más en “hacer” que en “ser”. Sin embargo, el hacer no tiene sentido si no es una exigencia del ser.

El hacer puede convertirse en un activismo, en un dinamismo o en una acción descontrolada, siempre que a ese “hacer” no responda un “ser” íntimo y profundo; porqué, en ese caso, ese hacer se convierte en un estéril “aparecer”.

El “ser” exige una transformación sincera y profunda, que cambia toda nuestra vida y en consecuencia también cambia el “hacer”; porque entonces el hacer se vuelve legítimo, auténtico, profundo y apostólico. Y el único que puede juzgarme si “soy” de verdad, es mi propia conciencia, siempre que no la tengamos acallada o deformada; pues, mi conciencia, en último término, no es sino la voz de Dios.

Pero no basta con reflexionar acerca de las relaciones entre “hacer” y “ser”; necesitamos también analizar la interrelación entre “tener” y “ser”.

Indudablemente, hoy se valora más al que “tiene” y no al que “es”. En la escala de valores del mundo, el tener está por encima del ser. Sin embargo, el hecho de tener más o tener menos no cambia fundamentalmente al ser, que sigue siendo sustancialmente el mismo. No podremos enorgullecernos de tener si este tener no me sirve para “ser” más y “ser” mejor en la vida”.

En efecto mis hermanos/as, el “tener” tiene valor en tanto me sirve como medio e instrumento para “ser” más, para realizarme más como hijo de Dios, para perfeccionarme más. Entonces el “tener” debe ser un medio; debe ser un motivo y no un fin. El “tener” comporta un verdadero valor, siempre que no se le saque del campo de la instrumentalidad que nos lleve “ser” mejores.

Recuerden que no está el hombre al servicio de las riquezas, sino éstas para el servicio del hombre; no debe ser esclavo el hombre de las riquezas, sino esclavas las riquezas del hombre. Las riquezas no son malas, no deben tomarse como malas, porque también los bienes de la tierra son bienes de Dios puestos en las manos del hombre para su perfeccionamiento; pero cuando en lugar de servir para ese fin se convierten en obstáculos, ya son algo malo, pues, se convierten en un ídolo abominable.

¿Tienes apegado tu corazón a las riquezas? ¿Qué es lo que valoras más en tu vida?: ¿Hacer o Ser? ¿Tener o Ser?