¿Estás Dando Fruto?

“…FUE A BUSCAR FRUTO EN ELLA, Y NO ENCONTRÓ NADA” (Lucas 13:6).

Jesús contó una parábola diciendo: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña, pero cuando fue a buscar fruto en ella, no encontró nada. Así que le dijo al viñador: “Mira, ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no he encontrado nada. ¡Córtala! ¿Para qué ha de ocupar terreno?” Le respondió el viñador: –“Señor, déjala todavía por un año más, para que yo pueda cavar a su alrededor y echarle abono. Así talvez en adelante te dé fruto; si no, córtala” (Lucas 13:6-9).

¿Cuánto tiempo llevas en los caminos del Señor?… ¿Cuánto tiempo llevas sirviéndole?… ¿Cuáles son los “frutos” tangibles de tu servicio?…

No todos somos capaces del mismo grado de productividad. Jesús nos enseñó que algunos tenemos el potencial o la capacidad de dar “treinta por uno”, otros “sesenta por uno” y otros hasta “ciento por uno” (Mateo 13:8). Aquí, lo que determina el grado de productividad, no es tu fuerza es el grado de tu fe y de la capacidad que tienes de hacer producir tus talentos. Dios no espera que alguien con un potencial de treinta por uno produzca una cosecha de sesenta por uno; Él no es un capataz injusto. Pero si hay algo que ésta parábola nos enseña es que Dios no va a dejar que te quedes sentado e inactivo.

La orden del dueño de la viña fue: “córtala” . Este debería de ser un recordatorio preocupante para todos nosotros. Dios es paciente, y trabajará contigo y conmigo año tras año para llevarnos a esa madurez espiritual donde podamos cumplir el propósito para el que nos trajo a Su Reino. Pero si después de todos Sus esfuerzos nos negamos a dar fruto porque no atendemos sus instrucciones, ni permanecemos unidos a Él, entonces se irá a otra parte a encontrar lo que está buscando. Porque al fin y al cabo, lo primordial es que los propósitos de Dios se cumplan.

Recuerda las palabras de nuestro Señor Jesucristo que dijo: “El que permanece unido a Mí, y Yo unido a él, da mucho fruto; pues sin Mí ustedes no pueden hacer absolutamente nada”. La condición es permanecer unidos a Jesús.