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¿Dónde está tu seguridad?

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Siempre estamos intentando proteger nuestra seguridad con planes de retiro, ahorramos dinero, preparamos seguros, tratamos de asegurar el futuro de diferentes maneras.

¿Te sientes seguro? ¿En qué tienes puesta tu seguridad?

¿Una persona?

¿El dinero?

¿Trabajo?

¿Preparación profesional?

Ninguna relación humana, ninguna cantidad de dinero y ningún título, te puede garantizar que vas a entrar al cielo.

Nuestra seguridad está determinada por nuestra relación con Jesucristo; al haberlo recibido como Señor y Salvador, tu nombre ya fue escrito en el libro de la vida y si hoy te preguntaran ¿adónde estarás en 100 años?, puedes contestar que estarás en el cielo.

Debemos buscar la unidad con Cristo, mientras más unida sea tu relación con Cristo, más seguridad tendrás en tu vida; construyendo una relación más íntima con Dios, hablando con El, leyendo su Palabra, practicando sus sacramentos. Lo importante no es entender, sino creerle a Dios

Si tu relación con el Señor se ha enfriado, hay una buena noticia: Dios no se cansa de perdonarnos; somos nosotros los que muchas veces nos cansamos de pedir perdón a Dios.

Debemos dar gracias siempre a Dios por ser quienes somos, somos hijos de Dios, con un padre que nos ama, redimidos, apartados, santos, purificados. En El tenemos todos los bienes de Dios a nuestra disposición.

¿Estás gozando de todo lo que Dios tiene para ti? O ¿has puesto tu seguridad en el trabajo, en el dinero, o en otro bien material?

¿Qué te hace falta materialmente? El que más tiene, menos necesita.

Dios es el dueño del universo, como hijo de Dios tienes acceso a la herencia de Dios.

Tenemos un trabajo muy grande que hacer en una sociedad como la que vivimos hoy en día; El mundo necesita de Cristo, y nosotros somos quienes se lo podemos llevar, empezando por nuestra familia, llevarlo en vivo, que sientan a Cristo en ti, que sientan la unión que tienes con Cristo en tu vida, eso te va a dar seguridad

Alabanza a Dios por su obra salvadora

 “Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues en Cristo nos ha bendecido en los cielos con toda clase de bendiciones espirituales.  Dios nos escogió en Cristo desde antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos y sin defecto en su presencia. Por su amor,  nos había destinado a ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, hacia el cual nos ordenó, según la determinación bondadosa de su voluntad.  Esto lo hizo para que alabemos siempre a Dios por su gloriosa bondad, con la cual nos bendijo mediante su amado Hijo.  En Cristo, gracias a la sangre que derramó, tenemos la liberación y el perdón de los pecados. Pues Dios ha hecho desbordar sobre nosotros las riquezas de su generosidad, dándonos toda sabiduría y entendimiento,  y nos ha hecho conocer el designio secreto de su voluntad. Él en su bondad se había propuesto realizar en Cristo este designio,  e hizo que se cumpliera el término que había señalado. Y este designio consiste en que Dios ha querido unir bajo el mando de Cristo todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra.

En Cristo, Dios nos había escogido de antemano para que tuviéramos parte en su herencia, de acuerdo con el propósito de Dios mismo, que todo lo hace según la determinación de su voluntad.  Y él ha querido que nosotros seamos los primeros en poner nuestra esperanza en Cristo, para que todos alabemos su glorioso poder”. Efesios 1,3-12

La próxima vez que te sientas inseguro, recuerda quien eres: Un hijo de Dios.

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