No Dejes de Orar ni Cantar

“SI ALGUNO DE USTEDES ESTÁ TRISTE, PÓNGASE A ORAR. SI ALGUNO ESTÁ ALEGRE, QUE CANTE ALABANZAS” (Santiago 5:13).

Les contaré una bella historia: Unos hombres llevaron a Pablo y a Silas ante las autoridades. Allí les dijeron a los jueces: “Estos judíos están causando problemas en nuestra ciudad. Enseñan costumbres que nosotros, los romanos, no podemos aceptar ni seguir”.

Entonces ordenaron que les quitaran la ropa y los golpearan en la espalda. Después, los soldados los metieron en la cárcel y le ordenaron al carcelero que los vigilara muy bien. Él los puso en la parte más escondida de la prisión, y les sujetó los pies con unas piezas de madera grandes y pesadas. Cerca de la media noche, Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas a Dios, mientras los otros prisioneros escuchaban. De repente, un fuerte temblor sacudió con violencia las paredes y los cimientos de la cárcel. En ese mismo instante, todas las puertas de la cárcel se abrieron y las cadenas de los prisioneros se soltaron.

Cuando el carcelero despertó y vio las puertas abiertas, pensó que los prisioneros se habían escapado. Sacó entonces su espada para matarse, pero Pablo le gritó: “¡No te hagas daño! Todos estamos aquí”.

El carcelero pidió que le trajeran una lámpara, y entró corriendo a la cárcel. Cuando llegó junto a Pablo y a Silas, se arrodilló temblando de miedo, los sacó y les preguntó: -Señores, ¿qué tengo que hacer para ser salvo?

Ellos le respondieron: –‘Cree en el Señor Jesús, y tú y tu familia serán salvos’.

Pablo y Silas compartieron el mensaje del Señor con el carcelero y con todos los que estaban en su casa. Después, cuando todavía era de noche, él los llevó a otro lugar y les lavó las heridas y les dio de comer. Luego, Pablo y Silas lo bautizaron a él y a toda su familia; estaban muy felices de haber creído en Dios.

Este maravilloso pasaje de las Sagradas Escrituras nos deja tres grandes enseñanzas:

Primera enseñanza:Dios jamás nos desampara. A pesar de atravesar momentos difíciles, Él permanece siempre fiel a nuestro lado, nos protege, nos fortalece, nos anima y defiende nuestra causa porque Él es nuestro mejor Abogado.
Segunda enseñanza: –Aun estando en la cárcel, Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas a Dios. En vez de quejarse, estar desanimados y preocupados por sus circunstancias, pon tu confianza en Dios.
Tercera enseñanza:Dios usa a personas y diferentes circunstancias para cumplir sus propósitos. Piensa en esto: Si Pablo y Silas no hubieran estado en la cárcel, o si se hubieran escapado por su cuenta, el carcelero y su familia no hubieran recibido a Jesús como su único Salvador.

Si en este día tú te encuentras enfrentando alguna situación complicada en tu vida, te animo a no dudar de lo que Dios es capaz de hacer en tu vida. Él es Todopoderoso y no conoce imposibles. Es el único que puede hacer el milagro que estás esperando.

No te enfoques en tus problemas ni pierdas la esperanza, pon nuevamente tu mirada en Dios, porque Él nunca te fallará. Todo lo que estás pasando tiene un propósito que no sólo te bendecirá a ti, sino también a tu familia y a los que te rodean, porque la manera cómo enfrentes ésta circunstancia determinará el tamaño de tu fe y confianza puesta en Dios… ¡Tu actitud definirá tu victoria!

Este es el poder que encontramos en las Sagradas Escrituras y en cada una de sus promesas.
Que tengan un día espectacular y que la paz y el amor de nuestro Señor Jesucristo bendiga sus vidas y corazones.