¿Deben los cristianos celebrar Halloween?

“QUE NADIE DE USTEDES OFREZCA EN SACRIFICIO A SU HIJO HACIÉNDOLO PASAR POR EL FUEG0…” (Deut 18:10).

“¿Debemos o podemos celebrar esta fiesta?”.

«Primero habría que preguntarse: ¿Pero en realidad que es esta fiesta de Halloween? ¿Quien se esconde detrás de ella?

  1. NO es una actividad cristiana. Ninguna iglesia de denominación cristiana celebra esta fecha. Ni católicos, ni evangélicos, ni protestantes celebran, ni celebramos, y nunca celebraremos una noche dedicada a la exaltación de la brujería en ninguna de sus formas.
  2. Va contra las enseñanzas de Jesús. Jesús está en contra de la brujería en todas sus formas: espiritismo, hechicería, adivinación, lectura de cartas, horóscopos, astrología y tantas máscaras con que se encubre la maldad. Estas prácticas han sido declaradas enemigas de la Palabra de Dios desde tiempos muy remotos y van contra todas las enseñanzas de nuestro Señor, quien dice claramente que “el que no está conmigo está contra mí”. Hay innumerables referencias bíblicas donde se condena el uso de todas estas clases de mal. El libro del Deuteronomio dice lo siguiente: “Que nadie de ustedes ofrezca en sacrificio a su hijo haciéndolo pasar por el fuego, ni practique la adivinación, ni pretenda predecir el futuro, ni se dedique a la hechicería, ni a los encantamientos, ni consulte a los adivinos y a los que invocan a los espíritus, ni consulte a los muertos. Porque al Señor le repugnan los que hacen estas cosas” (Deuteronomio 18:10-12).
  3. Sirve para rendir culto a satanás. Aunque en apariencia es una actividad recreativa y muy llamativa, sobre todo para los niños, su verdadero significado sigue oculto a nuestros ojos. Por eso, la lectura de Deuteronomio comienza diciendo: “Que nadie de ustedes ofrezca en sacrificio a su hijo…” Al hacerlos participar de esta celebración, los estamos pasando por el fuego. En muchos países, incluyendo el nuestro, los grupos satánicos usan esa noche para un “culto” especial dedicado a satanás y en muchos países alrededor del mundo, se hacen sacrificios humanos, sobre todo de niños que han sido secuestrados de sus hogares y que son ofrecidos como víctimas inocentes en una noche de lujuria, drogas, alcohol y toda clase de desenfrenos, en las llamadas “misas negras”.
  4. Se opone al primer mandamiento. Este tipo de actividades, ni exalta el nombre de Jesús, ni tiene nada que ver con su Padre Celestial y mucho menos con el Santo Espíritu del Dios Altísimo. Por lo tanto, va en contraposición al primer mandamiento de amar a Dios con toda nuestra alma, con toda nuestra mente, con todo nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas, en fin, con todo nuestro ser.
  5. Participar es olvidarse de Dios. Participar de esta celebración quiere decir “ser parte de”: si tu participas aunque sea de una “sana” fiesta de disfraces, o vas con tus hijos a pedir dulces, estás siendo parte de esta tremenda responsabilidad espiritual. No sólo se está alejando u olvidando de la adoración al Dios Eterno e Inmortal, sino que estás siendo parte de una actividad que glorifica a las brujas y a su padre satanás.
  6. Contamina y esclaviza a nuestros niños. No hay magia blanca y magia negra, no hay brujas buenas y brujas malas. Toda la actividad demoníaca se disfraza y se oculta para ganar adeptos y así muchas veces “vestimos” a nuestros niñitos como “brujitas” y “diablitos”. Jesús dijo: “Dejad que los niños vengan a mí y NO SE LO IMPIDÁIS, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Jesús necesita a sus niños, tus niños, libres de toda clase de máscaras y limpios de toda contaminación.

No le rindas culto a satanás participando o haciendo participar a tus hijos de esta celebración que solo venera a lo malo y a todo aquello que Dios nuestro Padre repugna y aborrece.

Ahora, deja que tu amor al Señor decida sobre esta fiesta, y si realmente quieres vivir de Cristo y para Cristo, no lo sustituyas por nada. Dejen que los muertos entierren a sus muertos, pero tú, VIVE DE CRISTO Y PARA CRISTO.

Muy importante es recordar, aunque ya lo sabemos, que NO debemos ni podemos participar de este culto a satanás. Cuidemos de nuestros hijos porque de ellos es el reino de los cielos.