Caminata diaria con Cristo

San Mateo 11: 27-28. 27 “Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer. 28 Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar” 

El evangelio de San Mateo es el primer libro del Nuevo Testamento, del nuevo pacto que Dios nos revela. Éste, junto con los de San Marcos y San Lucas, forman la trilogía de evangelios sinópticos. Sinóptico, proviene de los griegos: συν (syn, «junto») y οψις (opsomai, «ver»). Y la palabra «sinóptico», indica que los contenidos de estos tres evangelios pueden disponerse para ser «vistos juntos»

El Señor en ésta cita bíblica, de San Mateo, nos revela la siguiente verdad: nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer. En orden a eso, ¿Cuándo fue, verdaderamente, su última caminata con Cristo? ¿Cuándo fue la última vez que se sintió total y enérgicamente demandante de él? ¿Cuándo empezó a vivir a su propio ritmo, a no buscarlo tanto como al inicio, y a dejar de demandar más y más tiempo en su presencia?

Algunos beneficios, de una caminata diaria con Cristo:

1) Quema la grasa y te ayuda con el colesterol perjudicial para el organismo. Orar diariamente y buscar la presencia del Señor, nos obliga a estar quietos, ser dóciles, y a no interrumpir el trabajo que Dios esta haciendo en nosotros. Romanos 8:28 Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales él ha llamado de acuerdo con su propósito.
2) Aumenta la resistencia. Caminar diariamente con Cristo, nos permite conocer en quien descansan todos nuestros anhelos, nuestra fuerza, nuestras luchas y esperanzas ante la vida. Filipenses 4:13 A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece.
3) Devuelve la salud. Caminar diariamente con Cristo, devuelve la salud espiritual (Isaías 1:18-20 El Señor dice: vengan, vamos a discutir este asunto. Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo, yo los dejaré blancos como la nieve; aunque sean como tela teñida de púrpura, yo los dejaré blancos como la lana) y corporal (Isaías 53:5 Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades; el castigo que sufrió nos trajo la paz, por sus heridas alcanzamos la salud).
4) Es gratuito. Antes, en el Templo había un velo que separaba al lugar Santísimo, donde moraba la presencia de Dios, del resto donde moraban los hombres (Hebreos 9:1-9). Esto significaba que el hombre estaba separado de Dios por el pecado (Isaías 59:12). Solo el sumo sacerdote tenía permitido pasar tras el velo del templo una vez al año (Éxodo 30:10, Hebreos 9:7), entrar ante la presencia de Dios por todo Israel, y hacer expiación por sus pecados (Levíticos 16).

Cristo pago con su sangre, nuestra salvación y el poder ser llamados hijos de Dios. Como hijos, podemos acercarnos (San Mateo 27:51 En aquel momento el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló, las rocas se partieron) y buscarlo en oración (San Mateo 6:6 Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre en secreto. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu premio).

¡Así que no olvides hoy dar tu caminata con el Señor!
“Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar“