Caminar Con La Iglesia de Cristo

  1. caminar

“Si hablo las lenguas de los hombres y aun de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Y si tengo el don de profecía, y entiendo todos los designios secretos de Dios, y sé todas las cosas, y si tengo la fe necesaria para mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada.  Y si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y aun si entrego mi propio cuerpo para tener de qué enorgullecerme, pero no tengo amor, de nada me sirve“. Corintios 13: versículos del 1-3. 

Dios es amor, es camino, es verdad y es vida (y el que crea en Él, se salvará). Esta premisa implica para nosotros 2 cosas: la primera, ésta es la esencia de nuestra fe como cristianos (conocer a nuestro Dios, saber quien es, como es y que nos promete) y la segunda, es la gran comisión (nuestro llamado, y nuestro propósito como cristianos).

No es lo mismo caminar en la iglesia de Cristo, que caminar con la iglesia de Cristo. Y los cristianos no podemos caminar con la iglesia de Cristo, si no tenemos amor, porque Dios es el amor. Tener amor no son mis años de conversión, no es el número de servicios que hemos preparado, no son las horas o los días invertidos, y tampoco todas las actividades habidas y por haber en las cuales participaré en un futuro. Tener amor, no es lo externo (porque hasta los demonios obedecen a Cristo, y no por esto tienen amor o se salvarán).

Tener amor requiere un ejercicio, requiere el trabajo de depurar toda envidia, murmuración, calumnia, división, injusticia y todo aquello que se opone al amor (que se opone a Dios mismo, porque Dios es amor). Más que parecer, estamos llamados a esforzarnos a ser. Estamos llamados a la radicalidad, a dejar las medias tintas. Estamos llamados a caminar con la iglesia de Cristo. ¡Dios les bendiga