Agarrate Fuerte de La Mano de María

“AQUÉL DÍA, EL SEÑOR ALZARÁ OTRA VEZ SU MANO PARA RESCATAR AL RESTO DE SU PUEBLO…” (Is 11:11).

Este día, y cada día de tu vida, camina como si fueses de la mano de la Santísima Virgen María. Ella, antes que nada, quiere ser para ti una mamá que te guía, que te enseña, que te anima, y que aboga por tú sanación. A ella también puedes abrirle las puertas de tu corazón y de cada etapa de tu vida, pidiéndole que, con su amor y su bendición “maternal”, vaya sanando los fragmentos de tu historia que aún se encuentran quebrantados; aquello que en ti se haya como perdido y que todavía te cuesta digerir, aceptar y entregar. Ella ha recibido de Dios la misión de ayudarte para hacer en tu vida, con dulzura y ternura, grandes cosas.

Por lo tanto, no tengas miedo de dirigirte con frecuencia a María, esto es algo que le agrada a su Hijo Jesucristo nuestro Señor, pues, qué hijo no está feliz cuando tratan tan bien a su propia madre.

Ten presente que, cada vez que pronuncias el nombre de María, ella estará pronunciando el nombre de Jesús, quien te escuchará como si directamente le hables a Él mismo, solamente que tu oración llegará amplificada, pues estará pasando a través del corazón maternal e inmaculado de la Santísima Virgen María, la Madre de Dios… A esto se le llama “interceder”, y por eso ella es nuestra “intercesora” por excelencia.

No se trata de que vas a sustituir tu oración y relación personal con Dios para rezar y estar con María, se trata que la “veneres” con respeto y con amor, recordándola y no haciéndola a un lado en tu vida… Ella es tu madre, y tú eres su hijo.