¿A Quién Has Ganado Para Cristo?

“VAYAN POR TODO EL MUNDO Y PREDIQUEN LAS BUENAS NUEVAS A TODA CRIATURA” (San Marcos 16:15).

Un día, un parroquiano le dijo al gerente y dueño de unos grandes almacenes: ‘He hablado con usted de alfombras, de ropa de cama y de electrodomésticos muchas veces, pero nunca le he hablado de mis negocios. ¿Me concede unos minutos?’. Los dos se fueron a la oficina del gerente, y estando allí el parroquiano sacó su Biblia y animó al gerente a entregarle su vida a Cristo.

Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas del gerente mientras éste decía: ‘Tengo 70 años. Nací en esta ciudad, y más de cien personas que siguen a Jesús y quinientos empleados fieles de varias Iglesias me han conocido trabajando en este negocio. Pero usted es la única persona que me ha hablado de Jesús y de su amor por mí’. Ese día el gerente se arrodilló en su oficina y entregó su vida Cristo.

¡No pongamos la carreta delante de los bueyes! Muchos pensamos que con sólo llevar alguien a la iglesia se va a salvar. Demos gracias a Dios que eso ocurre a veces. Pero en el Nuevo Testamento, se nos narra que aquellos que se reunían a adorar a Dios todos juntos, normalmente ya habían sido ganados para Cristo por alguien antes de llegar a congregarse.
Piensa en esto:

  • El último acto de Jesús fue ganar un alma.
  • Su último mandamiento fue pedirnos que ganáramos almas.
  • Y su última acción en la cruz fue ganar el alma de un pecador.

No tenemos que saber mucha teología para traer almas a Cristo; solamente tenemos que amar a Jesús. Cuando lo amamos, cumplimos lo que Él nos manda, y su amor se manifiesta en nuestro rostro y se expresa en nuestras palabras. Jesús dijo: “…Yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo” (San Juan 12: 32).

No te preocupes tanto de atraer a las personas a Cristo; todo tiene su tiempo, y ese tiempo llegará. Pero hay que ir y predicar las buenas nuevas de salvación a toda criatura; a ellas, ponlas en las manos de Jesús y Él, ya las atraerá a Sí mismo.